febrero 09, 2010
Era viernes por la noche. Fue una fiesta de graduaciòn estupenda donde Carla pudo compartir y celebrar este logro con sus amigos y familiares.
Ella era la mejor de su escuela y deseaba seguir siendolo en la universidad. Al despedir sus ùltimos invitados, Carla quedò sola con su padre quien le dijo: "no tengo dinero para que estudies en una universidad, sin embargo estudia lo que quieras y donde quieras... Dios proveerà"
Carla no dudò ni un solo momento y comenzò un nuevo año y una nueva vida. Estaba felìz rodeada de nuevos amigos y docentes que definìa como excelentes profesionales y grandes personas y en su primer año iba cumpliendo su deseo de ser cada dìa la mejor.
Todo cambiò cuando conociò un docente que al cruzar un par de palabras con ella logrò invitarla comer y la joven de inmediato pensò y le manifestò que no era correcto salir con un hombre casado. El docente entonces no insistiò. Sin embargo se encargò de que el rendimiento acadèmico de Carla diera un giro de casi 360º. Ningùn directivo hizo nada por Carla ni por su situaciòn y de esta manera ella reprobò la asignatura en dos ocasiones.
Carla pensò: puedo desistir y dejar de estudiar, puedo cambiarme de universidad pero eligirè lo que para muchos parece difìcil y es seguir demostrando que con dignidad puedo lograr mis objetivos y los obstàculos solo estàn para vencerlos y no para hacerme retroceder ni estancar. Cada dìa insistirè, persistirè pero jamàs desistirè.
hoy dìa Carla està a punto de graduarse y aunque sus recuros no llegan en el tiempo que ella espera siempre llegan en un buen momento: en el momento propicio.
"El fracaso no significa que no alcanzaràs tus metas sino que tardaràs en alcanzarlas"







